Estando la parcela a una altitud de 795 m y con una pendiente poco mayor del 2 %, decidí que los surcos siguieran las curvas de nivel, no tanto por la evacuación del agua como por la protección del suelo a la erosión y el efecto estético del paisaje.
En noviembre de 2020 se trazaron tres surcos separados por 2 metros con el objetivo de ocuparlos con lavandas y destinar los intermedios a bandas florales autóctonas y leguminosas para enriquecer el suelo, mejorar la biodiversidad, garantizar óptimas condiciones para la futura rotación y evitar el característico paisaje del monocultivo (aunque sea de las preciosas lavandas).
Otro objetivo es la creación de tres «pisos de vegetación» suelo, arbustos y árboles de pequeño porte como frutales, distribuidos.